Telaraña de la cultura ecuatoriana

Telmo Herrera - La Cueva

Manuel como cientos de miles de ecuatorianos ha decidido de emigrar, pero antes debe realizar un ajuste de cuentas con su pasado. La reconciliación con Juan -su amigo más cercano- y la aparición providencial de el Poeta -habil narrador y tejedor de historias-, desatan la evocación intensa y apasionada de las vidas del Grupo de los Cuarenta y de su templo dedicado a la memoria y a la amistad: La Cueva. Una cantina de barrio, regentada por Santa Teresita la Virgen del Trago y Patrona de los Borrachos, que es a la vez el espacio mítico en donde el Grupo de los Cuarenta reúne para celebrar sus parrandas y también la acertada construcción de una metáfora de Quito y su evolución de pueblo a ciudad. Telmo Herrera cree empecinadamente en el efecto catártico del lenguaje. En La Cueva -su segunda novela después de Papá murio Hoy (Finalista del premio Nadal 84)- su escritura incorpora una modalidad coral y dá origen a una galería de voces, que a traves de sus desaforadas historias, que van de lo cómico a lo trágico, emprenden la busqueda nostalgica de una ciudad perdida. Impenitente contador de historias, Herrera se apropia de los recursos de la picaresca para compartir con el lector un mundo novelesco marcado por la parodia, un erotismo provocador y una constante comicidad, que incluye su propio museo de mujeres y amores contrariados. Herrera escribe con las tripas, los dientes y las uñas. Sus personajes viven a tiempo completo y mueren a fondo, porque segun parece, el hombre ignora el código de la trascendencia o se equivoca tozudamente en su búsqueda, según afirma el poeta en un monólogo delirante y admirable que cierra la novela y que, sin duda alguna, se inscribe por derecho propio como una de las experiencias estéticas más intensas que ofrece la literatura hispanoamericana contemporánea.


Datos del Autor

Telmo Herrera, Nacido en Mira, Ecuador, en 1948, es un exiliado por convicción. Al inicio de la decáda de los setenta cedió a su vocación trashumante y vivió sucesivamente en Sydney, Toronto, Madrid y Sevilla. Desde 1973 reside en París dedicado al ejercicio de sus tres pasiones cardinales: la escritura, el teatro y las bellas artes. Considerado un "desconociado" en su país de origen, su obra narrativa ha merecido el reconociemiento de la crítica internacional desde 1985, cuando su novela Papá murio hoy -también publicada por El paraiso Editores- fue galardonada como finalista del premio Nadal, uno de los más prestigiosos que se conceden en España. Depués ha publicado, en París, las novelas La Cueva (1995) y Lucero (1998). Poeta, iconoclasta y provocador, es autor de cuatro libros de versos: La publicidad, Cuentos de Hadas del siglo XX (1978), Algo asícomo un poema 78 (1981), Vía air mail (1989) y Desde la Capital de los malgenios (2000). Recientemente debutó como actor de cine protagonizando al personaje "La Bestia" del filme "Un Titán en el Ring" (2003), dirigido por Viviana Cordero.

 

 

Karloman Villota

Hay en la intuición y no solo en la mente del ser humano un sentido de orden, y en verdad una busqueda de orden que responde a una necesidad que es de multiple en origen. Esa necesidad actúa en pensamientos y acciones como una energia consciente o inconsciente que, en última instancia nos impulsa o nos réfrena en una capacidad de expresión. Lo pensamos ante la obra de Karloman Villota. Lo pensamos porque « codificación cero » y « Del Partenón » hay entre otros un elemento común a veces esquematico pero igualmente concreto : una determinación estructural que al regir los desarrollos de la series las convierte en espacios de proyección ya arquitectónica, ya escultórica. Pero en Karloman esa determinación no es esclusivamente un hecho consciente y por tanto racional, sino tambien impulsivo, algo así como una fuerza interior que en la medida en que emerge para ser actitud y no solo obra, se mediatiza, se expone a la influenza de la luz exterior, y madura como el grano - en formas que son a la vez contenido del mismo proceso. Por eso hay menos distancia entre « Del Partenón » y la serie primera que la que se pueda imaginar, si se atiende sobre todo al peso que masas y volúmenes naturales tienen frente a la virtualidad de las formas de « Codificacion cero ». Las concibo como fases del mismo proposito, como etapas de un unico proceso y no como hechos distintos a los que se ha dedicado su autor para satisfacer disímiles inquietudes. Si las imágenes de la primera serie son como móbiles visiones de un estructura superior en que la presencia humana esta detras o sobre lo que la mente y ojos fijan, que es en verdad un especie de universo intelectual, abstracto como definicion pero concreto y arquitectonico por imposicion creativa, las obras de la segunda serie son sucesivos fragmentos de un projecion que se enciende en gestos y posturas de hombres y animales que como contra un hieratismo emocional y el estatismo de un tiempo en que repeticion y circularidad parencen ser sus razones, emprende un lucha por superar las antedichas carencias. Las dos series son representativas de una vision y non solo de un pensamiento de Karloman sobre esta contemporaneidad, las dos series las percibo como espacios cifrados a los que mente y corazón deben penetrar con los ojos cerrados para mejor percibir, desde lo interior, la grave noticia que transmiten.

 

MANUEL ESTEBAN MEJIA